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FinesA lo largo de su historia, las Hermandades, Cofradías y Congregaciones de la Semana Santa salmantina han conocido distintos avatares que han contribuido a situarla en la actualidad en una posición a juzgar por algunos inmejorable, lo que la ha llevado a obtener galardones de interés turístico tanto regional, nacional e internacional.

Pero a nadie se le escapa que el fin para el que realmente se fundaron ha de adaptarse a la realidad de nuestros días. Es justo reconocer la importancia que para la sociedad en general y para los cristianos en particular, tienen estas Asociaciones Públicas de Fieles, cuyos miembros han procurado en mayor o menor medida estar al lado de los más desfavorecidos así como trasmitir a lo largo de sus generaciones la devoción a Cristo y a María a través de sus Imágenes Titulares.

Quienes formamos parte de esta Hermandad de Penitencia somos conscientes de las necesidades del siglo XXI y es por ello por lo que partimos siempre de la base que las Cofradías han de ser elementos dinamizadores dentro de un lugar concreto que la Iglesia nos tiene reservado.

Los distintos elementos que definen a las Cofradías deben ser leídos hoy de acuerdo a las nuevas circunstancias tanto sociales como eclesiales. Las modificaciones introducidas por el Concilio Vaticano II (eclesiología de la comunión, nuevo papel de los laicos, etc.) o las diversas posiciones de la sociedad actual ante la religiosidad popular son datos que las Cofradías de hoy hemos de abordar.

De ahí que el objeto principal de la Hermandad sea el de promover, tributar y propagar CULTO público y solemne a Nuestro Señor Jesucristo y a la Santísima Virgen María, Madre de Dios y de los hombres, bajo de las advocaciones de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras y María Santísima de la Caridad y del Consuelo, considerando los dolores en la Pasión de su divino Hijo, en especial en el amargo trance previo a su Crucifixión en el monte Calvario y, al mismo tiempo, agrupando a cuantos bautizados quieran dar cauce a su vida cristiana, mediante el culto interno y externo, animándolos a un mayor conocimiento y vivencia del mensaje de Jesús, dentro de la comunidad cristiana local y al servicio de la Iglesia Universal.

Este primer y principal fin se verá complementado con: la FORMACIÓN y VIVENCIA cristiana de sus Hermanos, la PROPAGACIÓN DE LA DOCTRINA de la Iglesia, la tarea de EVANGELIZACIÓN y la práctica de la CARIDAD y ASISTENCIA SOCIAL, dentro de una colaboración con la Pastoral de la comunidad diocesana.

Los cofrades de esta Hermandad debemos sentirnos, ante todo, personas que hemos aceptado consciente y libremente el Bautismo, siendo elementos vivos dentro de la Iglesia. Nuestra identificación con Cristo será, por tanto, la Palabra de Dios y a través del Magisterio de la Iglesia podremos conocer y acercarnos más a Jesús.

La imagen de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus vestiduras nos debe hacer recordar al Hijo de Dios que se hizo hombre, asociándose al dolor de los hombres, solidarizándose con los que sufren física y moralmente, para redimirnos de toda situación de muerte y llevarnos a una nueva vida. Los Hermanos hemos de ver en el Misterio de su Imagen lo que, con Jesús y por Jesús, queremos ser para con Dios y para con los hombres: entrega total y generosa hasta el fin, como testimonio de fidelidad y de amor fraterno.

La devoción de los Hermanos a la Madre de Jesús, nos debe llevar a imitar la actitud de María, que supo aceptar la primera a Cristo, comprometiendo su vida con El desde la Encarnación hasta la Cruz. Debe ser nuestro modelo de actitud cristiana, por lo que hemos de manifestarle nuestro cariño y gratitud.Fines1

Por todo ello, el Lema de nuestra Hermandad es: "DIOS ES AMOR". Teniendo en cuenta la advocación a Nuestro Padre Jesús Despojado de sus vestiduras y a María Santísima de la Caridad y del Consuelo, la devoción a estas Sagradas Imágenes nos ha de llevar a la práctica permanente de la oración, impulsando así los actos de penitencia y contrición. Admitiendo nuestra condición de pecadores, debemos dedicar nuestro esfuerzo y sacrificio en la promoción del significado más extenso del Amor de Dios:

- Amor a Dios y a la Virgen María.

- Amor al prójimo.

- Oración y Evangelización.

- Fraternidad.

- Auxilio y Caridad.

Oración y Evangelización: La Hermandad no puede vivir de espaldas a la liturgia. La penitencia, símbolo indiscutible, debe centrarse en la Palabra y en la conversión. Además de una satisfacción por los pecados o la adhesión al dolor de Cristo, la penitencia ha de tener un significado de conversión interior. Por otro lado, si realmente queremos convertirnos a Cristo y vivir como Cristo en la tierra, resulta necesariamente imprescindible conocer a ese Cristo. Para ello, debemos ser impulsores de la Nueva Evangelización propugnada por el Papa Juan Pablo II y continuada por Benedicto XVI, a través de los correspondientes programas de Formación cofrade. Indiscutiblemente, la fe de los miembros de esta Cofradía debe fundamentarse en la Palabra de Dios aceptada y vivida, debiéndose expresar esto en actitudes acordes con el Evangelio.

Fraternidad: La Hermandad debe entenderse como un espacio de Fraternidad dentro de esta sociedad insolidaria y carente de valores en que vivimos y en la que la falta de amor al prójimo es una de sus características más apremiantes. La ausencia de estos valores nos llevaría a desvirtuar el verdadero sentido y significado de la Cofradía como tal. Debemos por tanto entender la Fraternidad desde dos vertientes: en primer lugar desde la vivencia social de la propia Hermandad y en segundo lugar desde el ámbito cristiano. Tomaremos para ello lo establecido en las Sagradas Escrituras, siguiendo el ejemplo de Jesús Resucitado que nos invita a impulsar un nuevo modelo de relación entre los hombres. El Señor nos da la clave para hacer vivir la Fraternidad: el Perdón.

El amor fraterno, por tanto, ha de ser uno de los distintivos de todos los Hermanos. Entendiendo esto como tal, hará que podamos sentirnos en comunión con quienes comparten nuestra misma fe, debiendo vivir siempre en la humilde actitud de alcanzar del Señor la gracia de cumplir con su mandamiento de "amaos los unos a los otros como yo os he amado".

Fines2Auxilio y Caridad: En un mundo en el que la Iglesia se presenta como instrumento al servicio de la sociedad, no podemos caer en el error de considerar a la Cofradía como una comunidad cristiana que destina sus recursos en su propio beneficio exclusivamente. Ante la sociedad salmantina, debemos ofrecernos como verdadero Auxilio hacia los más desfavorecidos y necesitados, enfermos, pobres, ancianos, etc. que, tal y como recogen las Bienaventuranzas, son considerados los favoritos de Dios. La doctrina social de la Iglesia ha de ser nuestro referente para llevar a cabo este fin principal de la Hermandad.

Como conclusión, debemos afirmar que la intención por la que se funda esta Hermandad de Penitencia no es la de que Salamanca cuente con una nueva Procesión de Semana Santa.

Queremos y en ello ha de ir nuestro empeño y compromiso, que la sociedad salmantina se beneficie de nuestra presencia como Asociación Publica de Fieles integrada en la Diócesis de Salamanca y que bajo la devoción a Nuestros Sagrados Titulares, contribuya a impulsar el Amor a Dios, a la Virgen María y al prójimo, fomente la paz y la fraternidad, la oración y la penitencia, la caridad y la solidaridad, viva en comunión con el resto de Hermandades y Cofradías salmantinas y que en una época del año concreta, la Semana Santa, seamos un perfecto espejo donde los demás comprendan la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

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